
Hace pocos días Alejandro Palomar escribía en el Periódico, un artículo que titulaba "YO ACUSO", en el que radiografiaba la situación actual del desamparo de los ciudadanos, ante esta clase política que se ha puesto de rodillas ante los bancos, salvándoles los muebles con un montón de millones de los impuestos, sin que ni siquiera haya servido para tomar la iniciativa en los temas bancarios.
Escribía sobre Stephane Hessel y su libro "INGIGNAOS", el primer grito al cielo, para avisar y llegar a la conciencia de millones de personas que permanecen inmóviles contemplando como el mundo se le viene encima, mientras las élites de todo tipo nadan en la abundancia y el derroche, a base de plusvalías que generamos entre todos, y que van a parar al bolsillo de unos cuantos.
El mismo día Carlos Carnicero, hacía referencia a que siempre "Las grandes Tragedias", comenzaron ante una crisis económica y una degradación política, a la que cada vez se asemeja más la situación de millones de ciudadanos.
Esta semana estamos comprobando los primeros movimientos de ciudadanos de todas las clases sociales que comienzan a poner el hilo a la aguja de lo que han de ser estos primeros movimientos, para decirles "BASTA", a esta sarta de políticos que a lo único que se dedican es a efectuar los cálculos necesarios para conseguir los votos que les mantengan o les hagan llegar al poder.
Están hartos, son jóvenes que ven cada día que pasa un horizonte más oscuro, mientras cientos de "medianías y enchufados" ocupan puestos nombrados a dedo con una naturalidad que raya el esperpento.
Han creado nuevas clases sociales, ahora miles de asalariados que tienen la suerte de trabajar los dos, ya no se sienten currantes, ahora tienen un sueldo cada uno y miles de ellos como simplemente funcionarios, creen que porque pueden disfrutar de una casa aparareada, un coche y algún fin de semana de vez en cuando, se han pasado al conservadurismo, creen los ilusos que a ellos ya no les afectan los problemas de los desheredados, de los que no les alcanza para cubrir sus mínimas necesidades, para los que han perdido sus pisos.
Se equivocan, cuando los muy ricos, los menos ricos y algunos de los que conforman las nuevas "castas" políticas, y de toda índole, compiten entre ellos a ver quien tienen el mejor coche, la mejor casa, que se dedican a la ostentación y el esplendor, mientras los pobres, se estrujan las tripas, no pueden gozar de un solo momento, mientras los ricos viven cómodamente en viviendas de cientos de metros cuadrados.
Cuando los ricos no paran de acumular riquezas, y pueden permitirse cada día los caprichos más exorbitantes, mientras cada vez son más las personas que pasan a la pura y dura indigencia desperdigados por las calles y en barrios totalmente dejados de la mano de Dios.
Mientras tanto los políticos se vuelven cada día mas arrogantes y autoritarios en sus conductas, sin que deban de pagar ninguna responsabilidad de sus malas gestiones y terminen perdonándose ellos mismos basándose en que una elecciones cada vez menos
apetecidas y seguidas por los ciudadanos más desafectados a cada convocatoria que pasa.
Mientras todo esto crece, los desamparados, los abandonados, los sin trabajo, los que pierden sus casas. irán aumentando su ira hasta que probablemente sus iras se vuelvan cada vez más perversas y terminen arrasándolo todo.
Tal vez alguno me tache de exagerado, puede, pero estoy convencido por que ya ha ocurrido en generaciones anteriores, que si alguien no pone remedio a tiempo, vamos directamente al precipicio.
Ya estamos viendo lo que lo que ha pasado en el mundo árabe, los jóvenes han dicho basta, hoy tienen herramientas con las nuevas tecnologías, para organizarse y luchar contra tanta injusticia, los primeros "brotes", comienzan en muchas ciudades españolas.