martes, febrero 27, 2024

PREJUICIO


Ser octogenarios conlleva muchas pérdidas, pero no todas ellas son negativas, también las hay que te aligeran el peso y te hacen más confortable el camino hacia el final. Una de ellas que pasa desapercibida porque es fácil de disimular y esconder es el Prejuicio. Nos educaron a base de refranes, disimulos y medias verdades, 

Los refranes, porque no todos están en lo cierto y engañan muchas veces al que los toma al pié de la letra. Los disimulos, porque, has de estar constantemente fingiendo lo que haces y lo que sientes y ser quien no eres, para no ser mal visto por los que piensan diferente.

Y las medias verdades, porque la verdad, aunque para todas las religiones sea una virtud, no  es factible ni conveniente decirla, por el bien de la sociavilidad y la convivencia. Finalmente todos terminamos en más o menos medida haciendo, no lo que está bien, sino lo que en cada momento nos interesa. 

Todo eso nos hace caer en los prejuicios, que son una forma de opinar, previa y tenaz, por lo general desfavorable, acerca de cosas y personas que conoces mal o ni siquiera conoces, lo que en ocasiones se convierten en algo peor, la difamación, a la que tan fácilmente se llega desde la envidia. Ser octogenario te permite el equilibrio entre lo que te pide tu corazón y lo que te dicta tu cerebro, así que fuera prejuicios.

No hay comentarios: